
Uno de los propósitos del taller de expresión plástica es que las producciones que tienen lugar en él salgan de las paredes de la propia fundación, así se organizan exposiciones en centros culturales, salas de exposiciones y otros sitios afines.
Durante Julio-agosto, 2009, las obras de los usuarios de FLM ocuparon las paredes de ANMA, un bar con ambiente chill-out donde la gente puede encontrarse para desayunar, tomar algo y charlar en un ambiente tranquilo y relajado.

Para que la muestra no quedara simplemente “montada”, se propusieron salidas-visita al lugar con el fin de que otras personas de la fundación pudieran observar lo que sus compañeros hacen. Una vez organizado un grupo nos pusimos rumbo a Fuenlabrada (ubicación fisica del ANMA).
La propuesta era activar aquello de expositivo que tiene la muestra, el poder ser observados por diferentes miradas ¡Y tan diferentes! El grupo estaba compuesto por personas que habían manifestado su deseo de ir a ver la exposición y se conocían entre ellos. Como todos aquí, sin embargo, tampoco mantenían una relación muy personal.
Llegamos, observamos el lugar, los cuadros, pedimos algo para tomar y, mientras esperábamos, yo les comentaba quién había hecho cada cuadro y algún que otro detalle más (si era su primer cuadro, la técnica con la que estaba hecha, algo propio de su obra…).
Notaba como me observaban, sus caras, los ojos con los que miraban… me estaban escuchando. Mientras hablaba me interrumpían con comentarios o preguntas. Estaban interesados.

Llegaron las bebidas y el picoteo. Comenzó entonces algo que, cada vez que lo recuerdo, me hace sonreír. Empezaron a hablar entre ellos sobre temas propios de la creación artística, compartieron anécdotas que alguno de ellos sabía de algún pintor famoso y así se fueron enredando en una conversación.
Una experiencia que, en principio, parecía meramente lúdica, se convirtió en algo más.
Me fascinó ver como personas que eran tan diferentes estaban tejiendo redes sociales a propósito de la expresión artística. Ese momento hizo evidente cómo el arte no es un mero discurso de conceptos sobre belleza y estética, sino que propone lazos de unión, integración y, sobre todo, me interesa destacar que propone un camino para compartir la subjetividad que cada uno lleva.


